viernes, 31 de julio de 2015

CIUDAD DE BOHANE - KEVIN BARRY

Para almas bragadas

            Si pudiéramos secuestrar algunos de los escenarios que nos regaló Raymond Chandler en sus novelas y exportarlos a algún lugar remoto del oeste europeo y a mediados de este sigo, tal vez empezaríamos a acercarnos a la atmósfera que ha construido Kevin Barry en esta novela. Dicho de otro modo, nos acercaríamos a Bohane, un mundo propio, un cosmos tan vivo que puede arrancarte el alma de una dentellada al menor descuido, una ciudad en la que cada uno tiene su papel asignado, por la zona de nacimiento, actuación o depravación, y en la que el único privilegiado que puede salir más o menos indemne del paseo por sus calles es el lector.

            Decir que ésta es una novela descarnada sería quedarse cortos, quizá si metemos en una coctelera ese ambiente chandleriano y la estética de ciertos cómics podríamos ir aproximándonos, si se agita bien, a un combinado que habría que rematar con unas pinceladas propias, por ejemplo, de Chester Himes, especialmente presentes en una pareja de sicarios que nos recuerdan a Sepulturero Jones y Ataúd Johnson, y que Barry bautiza como Lobato Stanners y Cabrón Burke. Pero hay mucho más, una vez que iniciamos la lectura ya no podremos sacudirnos de encima el olor del Dédalo, la peste del río, el ambiente del Gran Páramo, Las Lomas, o el vicio constante y el descenso a los infiernos que el opio y las putas nos regalan al entrar en el Barrio del Humo.

            La vida es lo más fronterizo de Bohane, la vida y las conspiraciones, porque el regreso del pródigo Gant Broderick va a amenazar el dominio de Logan Hartnett, quien gobierna sobre el Cotarro con una mano tal vez no tan firme como sería de esperar, a juzgar por la cantidad de hienas que aguardan su caída: Ojos Cusasck, los gitanos de las dunas, la inquietante Jenni Ching, el propio Lobato Stanner  e incluso la nonagenaria Nena, la madre de Hartnett, que desde la postración de su cama sigue moviendo todos los hilos que puede.

            Absténganse almas sensibles y pusilánimes, Bohane no está hecha para estómagos débiles, hay que matar, saber encajar, mentir, nadar entre varias aguas y echarle, si se puede, algún que otro polvo a la vida…, y sobre todo hay que tener la piel muy muy dura para ver todo lo que se cuece en una ciudad en la que las fuerzas del orden no son más que un brochazo decorativo que se sienta a verlas venir hasta saber cuál de los clanes sobrevivirá.

            Kevin Barry puede estar orgulloso de haber creado semejante urbe, y sobre todo de haberla sazonado con una atmósfera verdaderamente inolvidable.

Ciudad de Bohane. Kevin Barry
Ed. Rayo Verde.
Barcelona 2015. 252 páginas.



CANTANDO EN VOZ BAJA - HÉCTOR CASTILLA



     A ratos defiende Héctor Castilla que escribir es fracasar como nadie se atreve a hacerlo. Él, que es una minoría absoluta, dispara sus poemas, no los escribe, los dispara, muchas veces sin esperanza, sin futuro, pero con mucha clase. Este animal urbano-poético intenta sobrevivir nadando por estas páginas entre versos y música. La editorial Balduque le ha hecho un hueco a un poeta que se bebe el sexo en cada noche, aliviando cada cuerpo con esencias de madrugada, un tipo que usurpa las casas del recuerdo como un solitario okupa de la conciencia.

   En estos versos le vemos huir, en algún amanecer proscrito, del brazo de una musa ahíta y satisfecha de licores y saliva, para perderse en una ciudad bañada por un cielo matemático y pluscuamputrefacto. Eso sí, otras mañanas Héctor Castilla nos confiesa que se encuentra con una imagen triste al otro lado del espejo. Suerte que a sus versos no les ocurre lo mismo, y que respiran vida en cada palabra.

Cantando en voz baja. Héctor Castilla
Editorial Balduque.
Cartagena 2015. 86 páginas.

sábado, 4 de julio de 2015

ORO BLANCO - PATRICK ERICSON

Polvorín en el Índico

          A raíz de una serie de conversaciones mantenidas con un vigilante de seguridad, cuyo nombre es convenientemente alterado, Patrick Ericson encontró la motivación suficiente para escribir una nueva novela, un nuevo trallazo de gran calibre que asaltará las librerías no sólo por el ritmo endiablado de la historia que nos cuenta, sino porque, como siempre, el autor alhameño sigue manteniendo una calidad literaria más que elevada. La piratería en el océano Índico, las mafias italianas que buscan nuevos horizontes económicos y de mercado, el periodismo de investigación, la extrema miseria que se respira en África y hasta las injusticias que el Islam comete con la mujer, todo ello está recogido en estas páginas, un material muy valioso que, por su complejidad, podría haber hecho naufragar a otro escritor menos bragado, pero en el que Ericson, como ha demostrado ya en ocasiones anteriores, se maneja con extraordinaria soltura.

          La alternancia capitular le ofrece al lector pequeñas pinceladas de un mosaico en el que confluirán muchos de los personajes de esta novela, en ese fresco de caracteres el autor tampoco se olvida de lo humano, de lo sentimental, y a pesar de la crudeza que se respira en algunos capítulos también hay espacio para la nostalgia, el amor, los sueños por cumplir y la generosidad, algo de lo que parece que estamos huyendo los habitantes del primer mundo en los últimos tiempos. Mikel Landaburu tiene sus motivos personales para haberse enrolado como vigilante en un atunero español. Ginette Ogliori busca algo más que una buena exclusiva y descubrirá hasta dónde llega su conciencia. Enzo Vottari, el delfín mafioso, también anda tras algo más que un buen negocio. Y el pequeño Jeylani no se va a conformar con ser uno de esos niños de la guerra que sólo aprenden a apretar un gatillo.

          Pero además de las vivencias de este puñado de personajes, la novela esconde una considerable mirada sociológica, política y de denuncia. Patrick Ericson empuña su voz para dar a conocer el expolio que las naciones europeas están haciendo con el atún en el Índico, o la impunidad con la que el cuerno de África se está convirtiendo en el vertedero del mundo “civilizado”. Esos turbios negocios, que las potencias europeas no quieren que se desvelen, son los que están convirtiendo aquella zona en un polvorín, por no hablar de la brutalidad de la sharia, que disfraza de libertad religiosa las mayores salvajadas cometidas contra la mujer, la mercancía de menor valor en toda la zona.

Oro blanco. Patrick Ericson.
Good Books. Madrid 2015. 478 págs. 22 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 4/7/2015)


SUCESIÓN DE LUNAS - JESÚS CÁRDENAS


(LA VERDAD, "ABABOL", 4/7/2015)

PRINCIPIO DE GRAVEDAD - VICENTE VELASCO

Dudar para existir, cuando Dios es un ludópata que juega a los dados, no nos quedan muchas más opciones. Vicente Velasco acepta compartir el tapete del destino, y convertirse en un demiurgo moderno con unos versos que nos acogen como planetas arrastrados por una gravedad que nos hace implosionar o al menos prestar atención a los pájaros que revolotean sobre nuestras cabezas. Estos versos largos son a ratos un bramido de amargura, sobre todo cuando llega el momento en que el poeta, y el hombre, ajusta cuentas y se traduce a sí mismo.

Principio de gravedad. Vicente Velasco.
Balduque. Cartagena 2015. 80 págs. 11 euros.
(LA VERDAD, "ABABOL", 4/7/2015)

EL SECRETO DE VESALIO - JORDI LLOBREGAT


(REVISTA LETRAS DE PARNASO, NÚM. 34, JULIO 2015)