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viernes, 14 de marzo de 2014

IV SEMANA LITERARIA IES MEDITERRÁNEO - VEGA CEREZO

ENCUENTRO CON VEGA CEREZO

“No puedo pasar un solo día sin leer un poema, o sin oler la poesía”

A una semana de la llegada de la primavera, Vega Cerezo la hizo entrar antes de tiempo en nuestro centro. El profesor Jesús Villalobos le dio la mejor de las bienvenidas con una presentación de su obra que era en sí misma poesía, como si le hubiera robado la luz a la estación que se avecina para regalársela a la autora murciana, y en la que abordó unos cuantos temas presentes en los poemas de Yo soy un país. Además, contó con la colaboración de los alumnos Pablo Simón al piano, y Paco Fernández y José Ángel Pérez recitando.

La combinación de la música y la palabra se adueñó de la mañana, y nos recordó hasta dónde pueden llegar a emocionar los versos cuando son bien leídos, bien acompañados y están bien sentidos. Poemas como La ciudad de las casas azules, Isla Corazón, o Noche de bodas en Ciudad Fragilidad desataron una intensa emoción en la propia Vega, emoción que fue a más cuando José Ángel Pérez la sorprendió con una versión cantada de su poema Cruzando el paraíso.

Sin dejar de agradecer tales regalos, nos habló de la génesis de su obra, y de cómo la lectura de Mario Benedetti la encaminó hacia la poesía, porque se reconocía en los poemas del autor uruguayo, y tuvo la certeza de que aquellos versos hablaban de ella, de cuestiones tan cercanas que le llevaron a compartir el mismo camino creativo de la literatura. Igualmente, coincidía con el poeta Billy Collins al señalar que la poesía es una coordenada vital, y que consiste en individualizar y percibir el mundo de una manera peculiar, diferente a la percepción que tenemos de él el resto de los días. Y es que todos estamos mucho más cerca de la poesía de lo que creemos.
 
El hilo conductor de Yo soy un país demuestra, además, la veracidad de esa teoría de la percepción especial de la realidad, porque para Vega todos somos luces y ocupamos una determinada casa, un cuerpo que no podemos cambiar. Y como todos somos luz, a medida que vivimos nuestra casa se deteriora, irá caminando hacia la ruina, pero la luz entretanto se irá haciendo mucho más intensa. Alimentando dicha luz, encontramos en sus versos amor, desamor, creación poética, y el temor, más que a la muerte, a no poder encontrase, allá donde terminemos, con aquellos a quienes se quiere.


Tanto los alumnos como los profesores presentes le lanzaron unas cuantas preguntas acerca de quiénes inspiran sus versos, y ella nos leyó varios poemas a través de los cuales pudimos conocer a Juan, Rocío e Iván, pero también la evolución que experimentó, tras retirarse a vivir junto al mar (de ahí su admiración por el azul de los paisajes naturales en los que encontrar la paz) y regresar de nuevo a la ciudad. En definitiva, nos habló con sus versos de todos aquellos que la reinventan cada día, estando a su alrededor, y que la enriquecen y le otorgan ese aura primaveral que destila.






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