domingo, 23 de octubre de 2011

EL ASESINO DE MUJERES


El oscuro East End

            Las noches londinenses son poco propicias para que una mujer camine sola por ciertas zonas, y de eso se aprovecha George Markham para satisfacer las ocultas pasiones que una madre castradora y una esposa despreciable han contribuido a hacer crecer en él. Lo que no imagina es que con su tercera víctima va a poner en marcha los mecanismos de la más cruel de las venganzas, porque un jefe del hampa puede tolerar ciertas cosas, pero no que le pongan un dedo encima a su única hija.

Así de contundente, y cruda en muchas ocasiones, se muestra Martina Cole en esta novela, protagonizada por la inspectora Kate Burrows, una mujer durísima acostumbrada a sobrevivir en el mundo masculino policial de los años ochenta. Una mujer necesitada de muchas cosas, y que se unirá al hampón Patrick Kelly a la hora de encontrar al asesino que está haciendo estragos en el East End, provocando un aumento de la tensión narrativa en el lector. Tensión que la autora sabe mantener y dosificar de manera brillante mientras asistimos a la existencia de George, narrada con una pasmosa naturalidad.

Los desacuerdos familiares de Kate, luchando contra su ex marido y el deseo de su hija de tenerlo al lado todo el tiempo posible, la soledad de Patrick Kelly, atalayado en su poder pero solo, enfrascado en una búsqueda mortal pero solo, y la monótona vida gris de George y Elaine, un matrimonio que no se ha encontrado nunca porque no se ha molestado en coincidir, contrastan de manera bastante brutal con los asesinatos, y ese contraste se respira hasta en el lenguaje, quizá en esa triple oposición radique el principal éxito de esta novela. Una muestra más de la habilidad de una autora que sabe bien como demorarse en sus tramas, y como darle protagonismo a Burrows sin que el lector pueda encontrar el más mínimo rastro de solidaria ayuda femenina.


‘El asesino de mujeres’. Martina Cole.
Editorial: Alianza. Madrid, 2011. 638 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 22/10/2011)

EL DESVÁN DE LOS JUGUETES ROTOS


            Pocos poetas pueden decir tanto con tan pocos versos, pocos pueden desnudar su alma con tanta intensidad como lo ha hecho Ismael Rodríguez, rindiendo homenaje a su pasado, a quien le dio la vida, al mar, al barro fresco del camino que ha recorrido hasta ahora. A veces la poesía es tomada por el lector como una pausa, estos versos van más allá, conforman todo un remanso de paz, tan solo tenuemente sacudido por recuerdos y sensaciones, hasta llegar al eje central de la sosegada reflexión.


‘El desván de los juguetes rotos’. Ismael Rodríguez.
Autoedición. Murcia, 2011. 68 páginas.
(LA VERDAD, "ABABOL", 22/10/2011)

sábado, 15 de octubre de 2011

miércoles, 12 de octubre de 2011

TRAMPANTOJOS


         Al otro lado de los montes que se ven desde Roche, en el valle, las eternas chimeneas de la refinería lanzan sus llamas sin parar, hasta perfilar en el cielo dos delgados hongos de humo, como si fueran dos apocalípticos avisos de una futura catástrofe nuclear. Las noches cubiertas se rasgan, entonces, por esas espadas flamígeras que blande algún dios menor, hijo bastardo de la ciencia y el progreso más ciego.

sábado, 8 de octubre de 2011

EL PAÍS DE LOS CIEGOS


Alicante envenenada


            Convertir Alicante en la Poisonville de Dashiell Hammett no es nada fácil, ni los tiempos, ni las latitudes ni los narradores son los mismos, y ya no se trata de juzgar si los dos primeros son mejores o peores en esta novela, sino de valorar que el tercero, el narrador, no desmerecería en nada frente al americano, es más, en muchos pasajes de esta obra incluso llega a superarle. Y sí, no son palabras mayores sino realidades, porque el ritmo frenético impuesto en estas páginas, y el ojo, más que agudo, capaz de identificar hasta el último excremento de mosca de la ciudad de la luz, hacen que la labor de Claudio Cerdán roce la brillantez.

Tomar el lumpen como protagonista es algo arriesgado, siempre se puede encanallar la prosa más de la cuenta, o se puede sucumbir ante el dominio de los instintos, pero este joven yeclano consigue que las andanzas del Tuerto Durán no se queden sólo en eso, en meras andanzas de un candidato a despojo social, sino que se transformen en la odisea de un héroe clandestino, tan baqueteado como su homólogo, en un Mediterráneo ultramoderno en el que los dioses son ahora mafiosos vengativos, rusos locos y borrachos, jóvenes efebos sudamericanos, pijos que trafican para combatir el aburrimiento, y otro ex convicto, Magallanes, a quien El Tuerto privó de ciertos atributos en presidio, y que ahora también ha sido liberado para buscar su venganza.

Personajes como Farlopero López van más allá del mero papel de escudero, el Chino, Marga, el infame Garrigós, el policía corrupto Mierda de Perro, Aurora, el pederasta Godoy, Carroña, el médico poseído por el ácido, o la enorme ‘mula’ llamada El Bellota, conforman el universo de esta novela, un mundo al que no cuesta entrar, aunque a veces nos provoque náuseas y risas a partes casi iguales. Un mundo en el que no desentonamos porque vamos de la mano de su autor, porque Claudio Cerdán nos lleva al lado para que podamos sobrevivir en él.

Pero eso sí, es un mundo en el que aún predominan ciertos valores, en muchos aspectos, El Tuerto Durán acumula más integridad que otros convictos encorbatados que aún no han pisado una celda, y tal vez sea ese código de honor el que le permite sobrevivir, aunque sea a costa de ir caminando siempre por el filo de varias navajas, baldeos o pinchos carcelarios. Siempre habrá alguien que quiera matarle, pero también alguien que tenga que darle las gracias.

‘El país de los ciegos’. Claudio Cerdán.
Editorial: Ilarión. Madrid, 2011. 305 páginas.

(LA VERDAD, "ABABOL", 8/10/2011)

LOS PATOS DE CENTRAL PARK



            Un guiño a la primera generación madura del siglo XXI, la formada por quienes nacieron a finales de los años 70, es el motor de esta obra de Marina Fernández Bielsa, una pieza intimista con la que debuta en el mundo de la novela y que arrancará más de un recuerdo a los lectores mientras asisten a la búsqueda de la identidad que Diana, su protagonista, lleva a cabo durante sus páginas. Nunca se es demasiado joven para vivir cuatro o cinco vidas, ni demasiado mayor para disfrutar con novelas como ésta.


‘Los patos de Central Park’. Marina Fernández Bielsa.
Editorial: Alfaqueque. Cieza, 2011. 95 páginas.

(LA VERDAD, "ABABOL", 8/10/2011)